El urogallo de primavera a junio entra en celo. Los machos utilizan un modelo polígamo de emparejamiento, en el que los machos se exhiben y defiende sus territorios, comprendidos en una misma área de canto común denominada cantaderos o “lek”, situadas en zonas altas de laderas, en claros de grandes bosques.
Durante los primeros días, el celo del animal acostumbra a ser discontinuo, cantando en el árbol y no bajando al suelo. Con el paso de las jornadas aumenta progresivamente la intensidad del celo, coincidiendo su climax con la llegada de las hembras a los cantaderos, siendo muy frecuente el celo en el suelo.
La distancia media entre los cantaderos conocidos y cartografiados es ligeramente superior a un kilómetro y en general se localiza un solo macho cantor en cada cantadero, aunque se mantienen algunos con más ejemplares y en el pasado era frecuente encontrar tres o cuatro machos cantando en el mismo lugar. Posiblemente, la orografía y la disposición de las masas forestales cantábricas favorecen una mayor dispersión de los machos en celo, de forma que el concepto de cantadero no es directamente asimilable al de los bosques boreales. La escasa densidad poblacional también influye en la ausencia de grandes concentraciones de machos en celo (Álvarez et al. 2005).
La mayor parte de las hembras acuden a un solo cantadero y después de la cópula hacen su nido en las cercanías, aunque los estudios de radioseguimiento realizados en el norte de Europa han revelado que algunas hembras pueden visitar varios cantaderos (Álvarez et al. 2005).
La nidificación se hace bajo matorrales y la puesta consiste en 7-8 huevos que se incuban unos 27 días en una pequeña excavación recubierta de musgos y plumas; toda esta tarea la realiza la hembra, ya que el macho, tras la cópula, se dispersa. Al nacer los pollos, normalmente a finales de junio o en las primeras semanas de julio (Álvarez et al. 2005), la hembra los conduce a zonas de matorral en el que tengan mayor protección. El nacimiento de los pollos está programado para coincidir con la aparición y desarrollo de muchas especies de insectos y otros invertebrados característicos de las formaciones de arándanos de los cuales se alimentan durante las primeras semanas. La hembra guía a los pollos por los sectores de alimentación más adecuados entre arandaneras, gayubas, callunas y helechos, ocultos a la vista de los depredadores. A las cuatro semanas, los pollos ya volantones son capaces de seguir a su madre a ramas bajas y comienzan a cambiar su alimentación preferentemente insectívora a herbívora (www.tetrao.org) y a las siete u ocho semanas la dieta es casi exclusivamente vegetariana. Alcanzan un tamaño similar al de los adultos a los tres meses de edad (Castroviejo, 1975).
En Tetraónidas se estima que entre el 80 y el 90% de los individuos nacidos mueren a lo largo del primer año de vida. El periodo más crítico son los primeros 20 días, cuando los pollos deben adquirir su capacidad de termorregulación y ser capaces de esconderse de los predadores. A partir del primer año de edad la supervivencia de los urogallos es mayor. Se puede considerar una probabilidad de supervivencia media anual del 54% tras el primer año (Grimm & Storch, 2000), aunque en diversos lugares del norte y centro de Europa se han estimado valores anuales entre el 65% y el 98% (Moss 1987, Storch, 1993 citado en Álvarez et al. 2005).
Longitud: 55-90 cm
Envergadura: 87-125 cm
Peso: 3,5 kg (macho)
Periodo de cría: de abril a junio.
Puesta: 5-8 huevos (55 mm) de color crema con manchas marrones.
Incubación: 24-26 días.
Vuelo: 60-70 días.